ANATOMÍA DE UN INSTANTE. SECCIÓN TRANSVERSAL

En ese momento en el que se para el tiempo y por fin lo ves. Tú, en medio del espacio-tiempo, en una horquilla misteriosa donde tienes el poder de frenar su avance. Eso solo pasa cuando lo que viene después desearías que no hubiera pasado, pero inminentemente está pasando. Dices NO. Pero ese no te es negado. Pasa. Y nada es igual. Te parece una tontería como unos segundos tan cotidianos pueden desencadenar un fin totalmente diferente al estado justamente anterior, un abrir y cerrar de ojos y esa apertura significa una visión completamente distinta.

Un accidente

Es mirar al tiempo a los ojos y decirle: no sigas.

 

 

El tiempo lo es todo.

Es lo medible de la vida. Sin él, ella no sería. Sería otra. La vida, es, porque la muerte está. Y todo danza en la línea del tiempo. La fina y delgada, resbaladiza, linea flotante del tiempo.
ES LA IRREVERSIBILIDAD DE UN MORATÓN.
Ahora lo tienes, ahí está  y antes, antes la pierna era perfecta. El moratón aún no había pasado. Pero un evento inamovible, imborrable, irreversible lo cambia todo.

Es tan fino el delicado equilibrio entre los segundos antes y los después de un accidente. Y en el medio, nada. Vacío.  Sin tiempo.
Un nudo en la cuerda del tiempo.
Una herida, sangre coagulada.
Una astilla, allí y y luego en tu dedo. Perdida en la dermis.
Una taza perfecta decide marchar al rincón de trozos de porcelana en la basura.
Una transformación.
Un agujero de gusano que te lleva a otra realidad distinta, sin posibilidad de dar marcha a la realidad que dejamos detrás.

EL TIEMPO LO ES TODO

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Psychologist / Ph.D. Student / Writer / Fashion, Art & Cinema lover / Vegetarian /

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